Fuente: ECODES
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EL CAMBIO CLIMÁTICO

¿QUÉ ES?

El cambio climático es uno de los problemas ambientales más graves al que se enfrenta la humanidad. El calentamiento global es un problema que amenaza a los ecosistemas mundiales, comprometiendo el desarrollo sostenible y el bienestar de la Humanidad. Los estudios científicos muestran que el planeta se enfrentará a desastres humanos y naturales irreversibles si la concentración atmosférica de CO2 continúa por encima de 350 partes por millón.

El 4º Informe del IPCC, Grupo Intergubernamental de expertos científicos sobre Cambio Climático publicado en 2007, establece que para asegurar una estabilidad climática a largo plazo es necesario limitar el aumento de la temperatura global por debajo de los 2ºC respecto a los niveles preindustriales, lo que implica volver a concentraciones de CO2 de 350 ppm y en última instancia a las concentraciones preindustriales.

Según este informe, el calentamiento del sistema climático es inequívoco y muy probablemente se debe en su mayor parte al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) provocado por actividades humanas como el uso extendido de combustibles fósiles -el petróleo, el gas o el carbón-, la descomposición de residuos urbanos o ganaderos y los cambios en el uso de la tierra como consecuencia.

Existen ya pruebas irrefutables de este cambio. La temperatura de la atmósfera a nivel superficial ha sufrido un calentamiento progresivo desde el comienzo de la era industrial hasta nuestros días de 0,6º C de media, registrándose un aumento mayor en algunas zonas como los polos o el arco mediterráneo.

Los años más cálidos de los que se tiene registro se han producido a partir de 1990, así como cambios estacionales importantes, derretimiento de superficies heladas, subida del nivel de los océanos, cambios en los flujos de circulación general de las corrientes marinas.

Se están incrementando la frecuencia y gravedad de fenómenos meteorológicos extremos: inundaciones, olas de frío y calor o períodos de sequía. Entre 1970 y 2004 se ha duplicado de manera global el número de huracanes calificados con la máxima categoría de fuerza. Y con ello, los daños tanto económicos como personales fruto de estas catástrofes.

Están desapareciendo algunas especies de alta montaña, incapaces de adaptarse a los cambios climatológicos tan rápidos de sus hábitats. Numerosas poblaciones costeras están bajo amenaza ante el crecimiento del nivel del mar, fruto del derretimiento de grandes masas de hielo y el aumento de la temperatura del mar.

Todo ello está ocurriendo ya, pero hay que prever un agravamiento de la situación a largo plazo, ya que está previsto que a final del siglo XXI, la temperatura media de la atmósfera a nivel superficial aumente entre 1,1 y 6,4ºC, según apunta el IPCC en su 4º Informe de Situación.

CAUSAS: EL EFECTO INVERNADERO

Existe un consenso total en la comunidad científica a la hora de culpar del fenómeno de cambio climático al aumento de concentración de gases de efecto invernadero generados por las actividades humanas.

La realidad es que sin la presencia natural de algunos de estos gases en la atmósfera, como el vapor de agua y el CO2, creando el conocido efecto invernadero, la Tierra sería un lugar muy diferente al que ahora conocemos, con temperaturas medias 33 grados por debajo de las actuales.

Mediante el efecto invernadero, ciertos gases atrapan las radiaciones que emite la tierra caliente, evitando que se pierdan en el espacio exterior. Sin los gases de efecto invernadero se estima que la temperatura media de la superficie terrestre sería de -19ºC en vez de los +14ºC actuales. El efecto invernadero natural hace posible la vida en nuestro planeta. Sin embargo, la quema de combustibles fósiles, la destrucción de los bosques, los cambios de usos del suelo, la producción de residuos y la emisión de ciertos gases artificiales, son factores que refuerzan el efecto invernadero, amenazando actualmente la salud del clima.

El Protocolo de Kyoto recoge seis grupos de gases causantes del cambio climático:

No obstante, el dióxido de carbono es el que más interés y preocupación genera. A este gas se le achaca el 77% del impacto sobre el clima. Es por este motivo, que para contabilizar el impacto global de todos los gases, se ha establecido como unidad de medida la tonelada de CO2 equivalente.

Desde el inicio de la revolución industrial, cuando se comenzó a quemar grandes cantidades de combustibles fósiles para cubrir las necesidades de energía de los procesos industriales, hasta hoy, la cantidad de CO2 en la atmósfera se ha incrementado de manera continua en un 32%. Asimismo, el metano, el óxido nitroso y otros gases de origen antropogénico potenciadores del efecto invernadero, también han visto aumentada su concentración en la atmósfera de una manera notable.

La quema de los combustibles fósiles desprende calor y libera CO2. De esta manera, la concentración de CO2 no ha dejado de aumentar desde el siglo XIX porque las emisiones antropogénicas superan la capacidad de absorción de los océanos, como sumideros de este gas, que, en condiciones normales aportan CO2 a la atmósfera si ésta sufre una disminución del citado gas.

El crecimiento demográfico y el actual modelo socioeconómico originan una gran presión sobre la capacidad autorreguladora de la atmósfera lo que está conduciendo a una situación próxima a sus límites y, según algunos científicos, sobrepasándolos.

Las causas principales distintas de emisiones de GEI varían según los hemisferios del planeta. Así en el hemisferio norte, las causas principales están asociadas a la generación de energía, a la producción industrial y al transporte; mientras que en el hemisferio sur, las causas principales se derivan del cambio en los usos de la tierra, capitalizado fundamentalmente por la quema de masas boscosas para su transformación en tierras de cultivo o pastizales.

Es preciso señalar que en los últimos años las emisiones de CO2 por unidad económica del sector productivo en la mayoría de los países industrializados (excepto algunos casos, entre ellos España) se han reducido. Las razones de esta disminución hay que encontrarlas en la introducción de tecnologías más eficientes, al auge del sector servicios y al desplazamiento de las empresas más contaminantes a los países menos desarrollados.

Sin embargo, el crecimiento constante de estas economías así como los importantes aumentos de emisiones en otros sectores como el transporte y el sector doméstico, han hecho que la cantidad de emisiones totales de GEI de origen humano hayan aumentado considerablemente.

Como dato revelador de la magnitud y no sostenibilidad del consumo actual de combustibles fósiles, puede indicarse que el consumo mundial en un año de carbón, petróleo y gas natural equivale a la cantidad que al planeta le costó un millón de años formar como depósito geológico. Al mismo tiempo, este consumo anual inyecta en la atmósfera más de seis mil millones de toneladas de CO2.

IMPACTOS FUTUROS

Naturales

Si las emisiones no se reducen para mediados del presente siglo, los modelos climáticos más avanzados, prevén lo siguiente:

Sistemas y regiones

Las repercusiones que cabe esperar ante estas previsiones de los modelos climáticos son muy diversas, tanto en el ámbito ecológico como en el socioeconómico. También muy complejas por las múltiples interacciones y desajustes que se producirán entre todos los sistemas implicados. Algunos sistemas, sectores y regiones resultarán especialmente afectados por el cambio climático.

Sistemas y sectores:

Regiones:

Salud

La salud humana también se verá afectada a consecuencia de estos cambios en el clima. La Organización Mundial de la Salud ha informado que un aumento de 2 ó 3 grados en la temperatura media puede causar graves consecuencias en todos los niveles: ya sea en forma de aumento de enfermedades contagiosas como el cólera, la malaria o el dengue por desplazamiento a latitudes medias por el incremento de la temperatura o de patologías como el asma o las alergias, o por causa de los ya citados fenómenos climáticos extremos.

Economía

El cambio climático tener impactos muy graves en el crecimiento y en el desarrollo económico si no actuamos de forma inmediata, el Informe Stern estima que si no actuamos, los costes globales y los riesgos del cambio climático equivaldrán a la pérdida de al menos un 5% del PIB global anual, ahora y siempre. Teniendo en cuenta una mayor diversidad de riesgos e impactos, las estimaciones de los daños podrían alcanzar un 20% o más del PIB.

Por contra, los costes de acciones pertinentes - reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar los peores impactos del cambio climático – pueden limitarse a alrededor de un 1% del PIB global anual.

Las inversiones que se hagan en los próximos 10 a 20 años tendrán profundos efectos en el clima durante la segunda mitad de este siglo y en el siguiente. Lo que hagamos ahora y a lo largo de las próximas décadas podría plantear riesgos de grandes alteraciones en la actividad económica y social, a un nivel similar a los riesgos asociados con las grandes guerras y la depresión económica de la primera mitad del siglo XX. Y será difícil o imposible invertir estos cambios. Así que la toma de prontas y enérgicas medidas está claramente justificada.